Entorno

Navajas se encuentra ubicada en el extremo suroeste de la provincia de Castellón, a 383 metros de altitud sobre el nivel del mar, y cuenta con una superficie total de 7’8 Km2, hallándose circundada y protegida por montañas de escasa elevación, entre las que destacan las crestas de Rascaña (512 m.) y Altomira (530 m.) en las estribaciones de la Sierra de Espadán. Asimismo, desde el río Palancia, en el centro de un fértil valle fecundado por las aguas del Manantial de La Esperanza, también podemos contemplar el pueblo, cuyo término municipal limita al Norte con los municipios Gaibiel y la Vall de Almonacid, al Sur con Altura y Segorbe, al Este con Castellnovo y al Oeste con Jérica.

En torno a su casco urbano, un clima único y parajes de extraordinaria belleza: manantiales, bosques de pinos, las aguas del río Palancia. En el entorno natural de Navajas se pueden realizar cómodos paseos por pistas y sendas que transcurren por idílicos paisajes. Así, destacan el Mirador del Paraíso, lugar especialmente habilitado para visitas turísticas en la zona conocida como cascada del Brazal de 60 m de altura; el manantial de la Esperanza, que abastece a la población de agua para el consumo y el riego; Altomira, desde donde se divisa la sierra de Espadán, Calderona y el Valle del Palancia.

Qué traer

Estamos en medio de la naturaleza y es buena idea traer todo lo que necesites en tu día a día: ropa y calzado adecuado para pasear por el campo, artículos de aseo personal, etc.

Puedes traer también un par de botas para caminar por la montaña, calcetines adecuados, un chubasquero y ropa de abrigo ya que la temperatura en la montaña desciende significativamente por las tardes.

Además puedes traer una cantimplora, tu brújula e incluso algún basto para caminar.Luego por tu comodidad también es aconsejable que traigas ropa de baño y chanclas.

El Salto de la Novia

Este paraje, situado en el río Palancia, está formado por la cascada del Brazal, un impresionante salto de agua de 30 metros

Existe una leyenda local que dice que cuando las parejas iban a casarse las novias debían de saltar el río en este punto y si lo lograban el matrimonio sería feliz, pero hubo una vez que una de ellas no lo logró, siendo atrapada junto con su novio que se lanzó a rescatarla por un remolino del río, falleciendo ambos.

Actualmente, el salto de la novia acoge diversos actos lúdicos y espectáculos musicales, sobre todo durante periodo estival.